Los asilos albergan a millones de ancianos de los cuales la mayoría se cuestiona día a día ¿Por qué su familia los abandonó luego de que ellos les dedicaran su vida?
Algunos tienen la suerte de terminar sus días en centros que gozan de grandes comodidades, otros llegan a hogares gratuitos en donde las carencias son enormes y muchos quedan en la calle. De estos últimos, existe un gran número que es recogido por fundaciones y trasladado a centros financiados por empresas y otros entes colaboradores. Cabe destacar que varios desarrollan enfermedades mentales producto del abandono y la frustración que su situación les provoca, para lo que algunas fundaciones dispusieron de centros psiquiátricos.
A modo personal, considero que dicha realidad no debiera existir en ningún lugar del mundo. Estas personas tan indefensas y desvalidas no son ni más ni menos que los responsables de que nosotros estemos vivos. Cada una de las arrugas que cubren sus rostros son el reflejo de las experiencias y la sabiduría que cada uno de ellos ha ganado en su paso por la vida. Si tan sólo fuésemos capaces de abrir los ojos y tener un gesto de agradecimiento hacia estas personas, podríamos alegrar de manera inmensa sus últimos días y junto con ello, recibiríamos lecciones de vida que sólo en ellos podemos encontrar. Simplemente basta con darles el valor que merecen, ese valor que su experiencia les otorga...
Pedro Osandon. Lleva 10 años en un hogar psiquiátrico por esquizofrenia.
Padece alzheimer y no recuerda a su familia.
Su familia no puede cuidar su esquizofrenia de manera adecuada.
Lleva 9 años en el asilo y aún no se da con el paradero de su familia.
Emilio Vera. 20 años en el hogar.
Padece esquizofrenia y hace 4 años perdió sus recuerdos y toda noción del mundo.
Raquel Le Roy. Pidió a su familia ser internada en una casa de reposo.
Luis Olea. Lleva 6 años en el hogar. Postrado y esquizofrénico.
No tiene familia ni recuerdos de su vida. No puede valerse por si solo.

"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena"
Ingmar Bergman. Cineasta sueco.
"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena"
Ingmar Bergman. Cineasta sueco.
















